Acuerdo pleno para evitar que Daesh tenga armas nucleares.
El presidente chino respalda a Obama para aplicar más sanciones a Corea del Norte.
Estados Unidos hará público por primera vez su inventario del arsenal nuclear.
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Consenso para aminorar una preocupación compartida. La Cumbre de Seguridad Nuclear acordó ayer que la comunidad internacional ponga todos los medios a su alcance para impedir que Daesh pueda contar con armamento nuclear. Ante la mayor amenaza terrorista mundial, el medio centenar de países presentes en Washington respaldó sin fisuras el llamamiento de Obama, que se resumió en esta frase: «Daesh ya ha utilizado armas químicas; si lograra hacerse con armamento nuclear, cambiaría el mundo». El inquilino de la Casa Blanca culminó su aseveración con su convicción de que los yihadistas «utilizarían estas armas para causar el mayor número de víctimas posibles». La advertencia de Obama no sólo atiende a la sangrienta realidad de los hechos, sino que se basa en la información facilitada por los expertos, que insisten en que «la amenaza es real». Motivo por el que Obama, pese a reconocer que «ha habido avances», reclamó a los demás gobernantes que no se caiga en la «complacencia».
Por primera vez, una cumbre de seguridad nuclear ha abordado una sesión sobre cómo afrontar una ataque terrorista en una ciudad y cómo responder al mismo. Las informaciones sobre la posible complicidad con Daesh de empleados de una planta nuclear belga han disparado las alarmas.
Reducción de armamento.
En el discurso que abrió las intervenciones de los líderes, Obama anunció que EE.UU. dará a conocer un inventario de sus arsenales nucleares. Se trata deuna de las demandas que algunos países han expresado en reiteradas ocasiones a los norteamericanas, en especial a partir de que en 2009 Obama impulsara su estrategia de liderar la reducción de armamento nuclear en el mundo. En la misma línea, el presidente precisó que el ejército norteamericano explicará pronto «los pasos que se están dando para proteger con garantías todas las armas y materiales nucleares».
Obama anunció que EE.UU. dará a conocer un inventario de sus arsenales nucleares.
Las medidas contra la amenaza yihadista y de reducción de arsenal nuclear compartieron protagonismo en la Cumbre con un consenso en torno a nuevas sanciones a Corea del Norte, para el que el presidente norteamericano arrancó el respaldo pleno de su homólogo chino, Xi Jinping. China, tradicional y único valedor internacional del régimen de Pyongyang, confirmó ayer su progresivo distanciamiento, a medida que el presidente norcoreano Kim Jong-un ha redoblado su pulso a la comunidad internacional. Obama, que el día anterior, cerró filas con la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, y el primer ministro japonés, Shinzo Abe, está siendo especialmente combativo frente a las continuas provocaciones de Corea del Norte.
Además de su compromiso conjunto en torno al cambio climático, que formalizarán Washington y Pekín en abril, Obama y Jinping abordaron el conflicto en aguas del mar de China del Sur, donde el régimen del gigante asiático actúa con un creciente ánimo de militarizar la zona, según denunciaron fuentes de la Casa Blanca. Pese a las recientes conversaciones entre los líderes, no hay acuerdo al respecto. Estados Unidos, en coordinación con sus aliados asiáticos, mantiene una actitud de vigilancia ante el incremento de la presencia de la Marina china y sus acciones «hostiles», incluida la creación de islas artificiales para consolidar su presencia estratégica.
Acuerdo con Irán.
El acuerdo nuclear con Irán se hizo un importante hueco en el encuentro internacional. El presidente Obama aprovechó para ensalzar un pacto que consideró «el más razonable negociado nunca». Sus palabras tuvieron lugar al término de la reunión del llamado grupo 5+1, formado por EE.UU., Rusia (la gran ausencia de la Cumbre), China, Francia y Alemania, además de la Alta Representación de la UE, quienes supervisaron el cumplimiento del pacto que lleva a cabo el régimen de Teherán. Para ello contaron con la información facilitada por la Agencia Internacional para la Energía Atómica.
Obama reiteró que «aunque costará un tiempo reintegrarlo en la economía global, Irán se beneficiará de ello».
En un claro mensaje de respuesta al régimen de Teherán, que ha criticado recientemente que EE.UU. no haya facilitado aún el acceso de Irán al mercado del dólar americano, previsto en el acuerdo nuclear ratificado en diciembre, Obama reiteró que «aunque costará un tiempo reintegrarlo en la economía global, Irán se beneficiará de ello». Ayer mismo, el diario «The Wall Street Journal» desvelaba que el Tesoro norteamericano ultima las medidas para facilitar su acceso al dólar a través de las casas de cambio internacionales, que por ahora se limitará a los bancos europeos y asiáticos, pero no afectará a los americanos. Se trata del principal logro del régimen chií a cambio de su renuncia a la bomba atómica, ya que la mayor parte del comercio mundial se realiza en dólares, en especial en los sectores del petróleo y el gas, estratégicos para Irán, depauperado a causa de los últimos diez años de sanciones internacionales.
La difícil situación de Libia formó parte de las reuniones colaterales. La comunidad internacional ha acordado imponer sanciones a los presidentes de los parlamentos de Trípoli y Tobruk y al llamado presidente del Gobierno de Trípoli, al tiempo que la UE valora cómo materializar su respaldo y garantizar la seguridad del nuevo presidente de Libia, Fayez Al Sarraj, recién llegado en un barco a Trípoli. En medio del caos y la fractura del país, la comunidad internacional intenta que Sarraj tome las riendas de la Administración libia.